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Centro Nacional de Documentación Musical inauguró su sede en la Biblioteca Nacional

El jueves se inauguró la nueva sede del Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán en el Salón Azul de la Biblioteca Nacional

Alberto Magnone en entro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán. Foto: Leonardo Mainé.
Alberto Magnone en entro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán. Foto: Leonardo Mainé.

El acervo de la música uruguaya tiene nueva sede. El jueves, el Centro Nacional de Documentación Musical (CDM) Lauro Ayestarán inauguró su espacio en el Salón Azul de la Biblioteca Nacional.

El CDM, fundado en 2009 por Coriún Aharonián, es —según definen en su página web— “un acervo destinado a recoger la memoria de las músicas del Uruguay, en el espíritu de la labor musicológica que Lauro Ayestarán desarrollara hasta su muerte en 1966”.

Y para quienes no están al tanto del trabajo de Ayestarán, uno de los musicólogos más importantes de la historia uruguaya, la subsecretaria de Educación y Cultura, Ana Ribeiro, lo definió con precisión durante la inauguración del jueves. “Ayestarán le demostró a este país que tiene tanto valor y posibilidad de estudio musicológico una partitura de música clásica como una tonadita brasileña que sabe tocar un hombre de manos callosas y rústicas que, entre trabajo y trabajo, toca la guitarra porque se lo enseñó su padre panadero. Él nos demostró que hay que preservar las tonalidades de cada pueblo”, describió.

Y la nueve sede del CDM cuenta con un archivo rico en variedades y estilos musicales. Además de los trabajos reunidos por Ayestarán cuentan con material de figuras como Coriún Aharonián, Graciela Paraskevaídis, Renée Pietrafesa Bonnet, Héctor Tosar, León Biriotti y Braulio López. A su vez, se pueden acceder a los materiales audiovisuales y periodísticos de investigación que Juan Pellicer realizó sobre la historia de la música popular uruguaya y que alimentaron la serie documental que se emite los martes a las 22.00 en TV Ciudad.

Además de conservar y restaurar el material, el CDM se encarga de ponerlo a disposición de investigadores y del público. “Quienes tengan una duda sobre nuestra música podrán acercarse a la Biblioteca Nacional para hablar con los investigadores”, explicó Ribeiro. “Este es el resultado de un trabajo muy minucioso”, celebró.

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